El Economato Solidario Virgen de los Llanos atiende a 260 familias en su primer año de vida.

Paliar de una forma digna las situaciones de carencia en las que se encuentran muchas familias. Con este objetivo abrió sus puertas hace un año el Economato Solidario Virgen de los Llanos, un proyecto puesto en marcha por la Familia Vicenciana, Cáritas Diocesana de Albacete y la Fundación El Sembrador, con el apoyo del Ayuntamiento de la capital.

Hasta la fecha, el Economato ha prestado una atención directa a cerca de 260 familias, que suponen más de 800 personas beneficiadas. Hablamos de familias, que han tenido la oportunidad hacer su compra con normalidad, adquiriendo productos de alimentación, limpieza o higiene a un 25 por ciento del coste total de la compra, pues el 75 por ciento restante es aportado por las entidades que derivan.  La Familia Vicenciana y Cáritas Diocesana en la ciudad de Albacete, a través de los equipos de Cáritas Parroquiales, así como los Servicios Sociales Municipales de Atención Primaria, son quienes derivan a este recurso a familias con graves dificultades económicas y sociales. Previamente, todas las entidades habrán realizado una valoración individualizada atendiendo a las circunstancias de cada caso .

La Familia Vicenciana, que centra su trabajo en La Estrella y La Milagrosa, dos de los barrios más deprimidos de la ciudad, ha invertido a día de hoy casi 11.000 euros en el Economato, a los que hay que sumar los más de 32.000 aportados por Cáritas Diocesana de Albacete, que ha financiado los gastos de las 19 Cáritas parroquiales del resto de la ciudad. Este proyecto es una realidad gracias a la generosidad de muchos donantes, y al trabajo desinteresado y comprometido de los más de 20 voluntarios y voluntarias que se encargan del almacén y las compras, la tesorería y la caja, la limpieza, y la acogida y el seguimiento de las personas que se utilicen el servicio.

Cuando se cumple el primer año de vida de la implantación de este recurso, Cáritas Diocesana y la Familia Vicenciana apelan a la colaboración de familias para que apoyen a otras más necesitadas, completando así su cesta de la compra. Una forma de dar dignidad a muchas familias, de redoblar esfuerzos, crear alianzas e impulsar la responsabilidad social y colectiva en la lucha contra la pobreza y la exclusión.